—¡Mierda! ¡Han chocado!— Dijo Norman dentro del taxi. —¡Acelere! Están allí, podemos alcanzarlos.— El chofer pisó el pedal y dio con ellos, deteniéndose muchos metros antes por el cúmulo de vehículos que había. Norman bajó y corrió hacia aquel lugar, intentando abrir la puerta del coche. —¡Ariel! ¡Estoy aquí!— Golpeaba la ventana, mirando hacia el interior.
¡¿Cómo podía ayudarla?! Dentro Ariel hacía todo lo posible por abrir la puerta, pero la constante lucha con Marco no la dejaba hacer nada,