La luz del bar, tenue y apagada, creaba sombras alargadas en cada rincón. Alejandro se encontraba sumido en ellas, con un vaso en mano, mientras intentaba ahogar las penas y el dolor en el fondo de cada trago. La noticia de Ariel y su nuevo matrimonio le atormentaba, acosándolo con cada latido de su corazón.
Las notas de una vieja canción de amor sonaban de fondo, haciendo que la herida en su pecho se hiciera más profunda. En su intento por escapar de la realidad, Alejandro había bebido más de