Al día siguiente, luego de seguir en lo mismo y como solo quedaban dos días para que Norman se marchara otra vez, ambos decidieron tomar un respiro y pasear por el pequeño y pintoresco pueblo. Mientras caminaban, conversando y disfrutando de la tranquilidad del lugar, Ariel notó un pequeño mercado en una de las plazas del pueblo.
Era un lugar lleno de color y vida, donde varios artesanos locales exponían sus creaciones. Había puestos de bisutería, cerámica, tejidos y otras artesanías. Ariel se