Había mostrado parte de la estancia, era pequeña, pero acogedora.
—No dormiré aquí— dijo Ariel, viendo como Alejandro hacía la cena, aquella escena le traía muchos recuerdos, realmente sí, la copa de champán, él haciendo la pasta que tanto a ella le gustaba y el rico aroma que desprendía la cocina. Se sentó a mirarlo, sin tocar ni un solo trago de la copa. —Alejandro, ¿me escuchaste?
—No te llevaré a ningún otro lado— dijo Alejandro, levantando el rostro hacia ella. —Pasaremos la noche aquí, tú