Volvieron a la mesa ya con el postre.
A medida que la noche avanzaba, Ariel se sentía cada vez más cómoda y segura. Las risas y las conversaciones llenaban la sala luego de la gran diosa cena que habían tenido los cuatro. Era evidente que, a pesar de los cambios en su vida, Ariel había encontrado un lugar donde pertenecía y personas que la valoraban y respetaban. Se sentía segura entre Norman y sus hermanos, veía lo diferente que era uno del otro y como su jefe se ponía divertido luego de un pa