Era un frío sábado de diciembre, y Norman había salido temprano de casa con una misión en mente, aun si creía que había tardado o que ya no había tiempo, tenía que hacer lo posible para que los días restantes fueran divertidos para Ariel. Al regresar, traía consigo dos grandes cajas repletas de adornos navideños. Aunque no solía involucrarse mucho en las festividades, este año era diferente, incluso si no tenía amor por la navidad o una costumbre fija de decoración y ese tipo de cosas. Por Arie