Salir de una relación llena de abusos era algo que me hacía sentir totalmente traumada. No quería que Mateo se molestara conmigo, a pesar de que sabía que él no era así.
—No, no me molesta en absoluto. Ya te he dicho que tú puedes disponer de cada cosa que es mía, incluso de mi corazón —él me besó nuevamente —. Pensaba cambiar ese enjuague bucal porque no me gustaba su sabor, pero ahora que lo siento en tus labios, tengo que reconocer que me encanta.
—Eres un meloso sin remedio, no puedo creer