"Maldita sea", dijo en voz baja mientras apartaba el periódico y se levantaba del escritorio. El leve zumbido de la oficina parecía más fuerte ahora, y cada segundo que pasaba sentía como si le oprimiera el pecho.
Callum susurró: "Algo va mal", más para sí mismo que para los demás presentes. Al principio, la inquietud fue solo un susurro, pero ahora era un grito que suplicaba su atención.
"¿Callum?" La voz de Juniper rompió la tensión, y su rostro se asomó por la puerta. Entró y lo miró a los o