28. SU REFUGIO
Ricardo dejó escapar una breve sonrisa que apenas rozó su rostro. Bajo esa máscara de seguridad, ocultaba un universo de secretos.
—Señora Victoria, deje de imaginar cosas —respondió, al tiempo que acomodaba su chaqueta—. No mezclo los asuntos personales con mi trabajo. ¿Qué es lo que quiere saber realmente?
Abrí la boca para responderle, pero la manera en que lo dijo logró silenciarme por un breve momento. Yo lo sabía, aquello no era mi asunto, por eso reprimí mi curiosidad de meterme en su v