—Lo siento, Becca, estaba ocupada y no le presté atención al celular. ¿Estás bien? ¿Ocurrió algo? —Tan pronto como Johanna pudo revisar su teléfono, se comunicó con su amiga, estaba preocupada porque Rebecca no solía ser tan intensa y los mensajes no decían nada claro.
—¿Dónde estás? Necesito hablar contigo.
—En la empresa, ¿qué sucede? Me estás preocupando.
—Voy para allá, espérame.
La verdad era que Rebecca estaba tan angustiada que hasta pensó en abandonar la casa, pero no se trataba solo d