ZAYED
Desperté temprano el día de mi boda.
No porque estuviera ansioso.
Simplemente no podía dormir.
Cada vez que cerraba los ojos veía el mismo rostro. Ojos grandes. Cabello oscuro. Esa expresión de pánico cuando me reconoció ayer.
Mariana Rios.
Estaba listo para el gran día.
La gran boda de Zayed Al Rashid.
Recibí la llamada muy temprano. Era Khalid.
—Los Al Farhan solicitan una reunión urgente —dijo apenas contesté—. Esta mañana. Con sus abogados.
Conocía ese tono.
Algo estaba mal.
—¿Qué pa