OMAR
En la pantalla de mi teléfono, otra vez, la misma foto.
Mariana y Zayed entre los naranjos. Ella con la mano en su rostro, él besándola como si el mundo se acabara. La foto que circuló por medio planeta. La que todos vieron y celebraron. El amor de cuento del año.
Llevaba semanas mirándola. Ampliándola. Estudiándola. La curva de su cuello, la manera en que cerraba los ojos, la forma en que se entregaba a ese hombre que no la merecía.
Debió ser mía.
Esa era la única verdad que me importaba.