GABI
—Le rompieron una costilla. —Le conté a Karim en el jardín, mientras él secaba el capó del auto por costumbre, aunque ya estaba seco—. Y le dejaron la cara como un mapa. Pero Mariana dice que va a estar bien. Se lo llevaron a vivir con los Nassar, esa gente que los está ayudando. Al menos ahí van a estar seguros.
—Malditos. —Karim apretó el trapo—. El señor Zayed no se merece esto. Ninguno de los dos se lo merece. —Negó con la cabeza—. Yo lo encontré, ¿sabe? Tirado en el piso. Nunca en mi