David se molestó. Pensó que Mardeli lo estaba engañando con su propio hermano. La acusó de saber que estaba vivo y no habérselo dicho.
—¡Por eso exigías tanto el divorcio! ¿Verdad?
Reclamó cuando la bestia fue a la recámara de arriba para traer alcohol y que sus padres se despertaran.
—No seas idiota. Deja de acusarme cuando habías dicho que tu hermano estaba muerto. ¿Cómo iba a saber yo que en realidad no lo estaba?
Te juro que pensé que él era tu tío.
—¿Por qué estás aquí?
—¿Acaso no te conta