Cuatro horas después la llamada que tanto esperaban llegó. Fue a David que contactaron los secuestradores.
No fue difícil el rescate, pues pidieron una millonaria suma de dinero y le ordenaron que fuera a determinado lugar, pero sin compañía de nadie.
Le advirtieron que si se daban cuenta de la presencia policial o de alguna otra persona, ya fuera su mujer; dispararía al niño.
David prefirió no arriesgarse y fue solo, así como ellos se lo pidieron. Al final ni siquiera supo de quién se trataba