Juro que pensé que se trataba de mi madre. Pero no, la voz era muy diferente a la de ella, la de esta era… coqueta, sensual y llena de arrepentimientos.
—¿Pero qué demonios haces aquí, después de tanto tiempo? lárgate por donde llegaste, en esta casa no eres bienvenida.
Yo me pongo nerviosa cuando veo a la mujer que entra casi por la fuerza a la casa. ¿Será la ex prometida de Cárlenton?
Me pregunto.
Recuerdo que en cierta ocasión él mencionó que entre nosotros no podía haber nada porque esta