Y bueno, Cárlenton sigue insistiendo y yo… yo sigo pensándolo.
—¿Anteriormente mencionaste que tu madre vive contigo, verdad?
—Así es preciosa, ella vive conmigo.
—Pero, ¿y si ella no me acepta en su casa y piensa que soy una oportunista que me embaracé a propósito solo porque tú tienes dinero?
Cárlenton se ríe a carcajadas y me abraza. Estoy demasiado nerviosa.
—Preciosa, ya verás que mi madre te querrá más a ti que a mí, y no digamos a sus nietos. Te confieso un secreto, y es que ella des