Luna no estaba preparada para ese asalto descarado. De inmediato le dio una bofetada en la mejilla y lo empujó.
—¡Qué te pasa idiota! Tu tiempo ya ha pasado, así es que no me vuelvas a tocar y mucho menos a besar sin mi consentimiento.
—Yo te amo mi amor, por favor no me desprecies. Me haces sentir como un miserable y mi corazón me duele y amenaza con paralizarse si tú no me das la oportunidad de expresar lo que siento por ti.
Dame la oportunidad de explicarte lo que ha pasado desde que me desa