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Al final Eduardo llegó un poco tarde a la reunión, con su camisa a medio abotonar y su saco colgando del brazo izquierdo, todo el que lo ve sabe que en su oficina ha estado disfrutando de una faena de sexo.

Su semblante feliz, más un beso marcado con labial en el cuello lo delatan, mientras que Luna… ella parece un zombi con los ojos llenos de ojeras por tanto que llora y se desvela casi todas las noches esperando que él se digne a volver a casa y el muy desgraciado revolcándose con otras.

—¿As
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