Eduardo ya lleva varios minutos esperando a que su mujer llegue a acostarse. Al ver que se está demorando un poco más de lo normal decidió bajar e ir a buscarla a la habitación de cualquiera de los niños.
—¿Para dónde vas, amor?
Preguntó la pelirroja, al tiempo que su marido va bajando y ella viene subiendo.
Eduardo dio un brinco del susto, iba distraído y verla de repente le ha sorprendido.
—A buscarte iba, ¿por qué has tardado tanto?
—Es que nuestro hijo no se quería dormir. Gael se quedó dor