Los tres caminaron en dirección a las cabañas, el hombre le mostró a su prima cuál será la de ella, casi están pegadas la una de la otra, pero aun así la chiquilla protestó porque según ella le da miedo dormir sola en un lugar tan solitario como ese.
—¿Y qué quieres? ¡No me digas que te mueres por dormir con mi marido! —Dijo la pelirroja con un grito.
—Amor, tranquila princesa. No hay necesidad de que te alteres, no quiero que el bebé salga afectado por tus preocupaciones.
—Pues si no quieres q