Luna le pidió a su hombre que les llevara de regreso a casa.
Ella no quiere seguir escuchando las mentiras que él le está diciendo, ella no le cree, ya le tiene desconfianza y le tomará mucho tiempo volver a confiar en él como lo hizo en el pasado que por ser una chiquilla inocente y enamorada, le creyó todo y fue presa fácil de su juego malévolo.
—Mamá ¿por qué nos vamos a separar del tío Eduardo?, él se ha portado muy bien con nosotros. Por favor, danos permiso para ir a comer unas hamburgues