Keira
—No.
—Pero Keira…
—No, no y no. Saca esa idea de tu cabeza, Irlanda. No voy a ir contigo a New Haven. ¿Recuerdas qué dijo mi padre cuando me fui?
—Lo sé, pero…
—Pero nada, ya eres una adulta. Solo ve, diles que te casaste y asume las consecuencias.
—¡Eres una pésima hermana! —Se queja con una voz tan chillona que me obliga a alejar el móvil de mi oído.
—Sí, lo soy. Te dejo, estoy recibiendo otra llamada.
Termino la conversación con mi hermana y me sorprende leer el nombre Sebastian Decker