Keira
Cinco años después…
—Justo aquí. ¿Lo sientes? —Sostengo su mano debajo de la mía y la ubico en el lugar correcto.
Mi pequeña Kimberly me mira con asombro al sentir el movimiento de su hermanito en mi vientre. Mi niña tiene cuatro años, sus ojos son un reflejo de los de su padre, pero su cabello y color de piel son como los míos. Cuando supe que estaba embarazada, lloré de emoción. El recuerdo de Ángel sacudió heridas que había escondido profundamente en mi corazón, pero pronto las imágene