—Señorita Olivia, hay alguien abajo que pregunta por usted —anunció una de las sirvientas de la villa de Zayden.
—¿Preguntan por mí? ¿Quién es? —inquirió Olivia, desconcertada. Hasta donde ella sabía, nadie estaba al tanto de que se hospedaba en ese lugar.
La empleada vaciló unos instantes antes de contestar, manteniendo la mirada baja. —La visita aguarda en la sala de estar principal, señorita.
—¿En la sala principal? —La sorpresa de Olivia fue aún mayor. Aquel espacio rara vez se destinaba a