—Entonces, ¿de qué quieres hablar? —preguntó Zayden, sentándose con las piernas cruzadas y luciendo tan arrogante como de costumbre.
Olivia permaneció en silencio en su lugar, mirándolo. «Bueno, no pierdo nada con confiar en este hombre. Por muy cruel que sea, jamás lastima a inocentes. Zayden todavía tiene escrúpulos, a diferencia de mis propios padres. Aunque no sé cuántos secretos más oculta su vida», pensó Olivia.
—Me llamaste aquí no solo para quedarte mirándome, ¿verdad? —preguntó Zayden,