—¿Tienes que ser tan cruel con nosotros, Oliv? —chilló Mery frente a Olivia.
—¿Cruel? ¿De verdad? Ustedes llegaron al extremo de hacerme daño para intentar matarme. ¿Acaso me equivoco? —replicó Olivia, cruzándose de brazos.
—En cuanto a ustedes, tía Diana y tío Wilson, jamás imaginé que fueran tan retorcidos como para sacrificar a su propia hija. Qué desdichado es el destino de Queen; incluso ahora, sigue sin recuperar el conocimiento —añadió Olivia, soltando un suspiro—. Ya tomé una decisión.