Sus pasos se entorpecieron junto a las delicadas y largas telas de su atuendo pero la desesperación recorriéndola en cada extremo de su cuerpo tan sólo por llegar frente a su pequeña. Su boca se abrió sorprendida y rápidamente sus puños se transformaron en armas que deseaba usar contra la mujer que había provocado el llanto en su pequeña. Tal y como una fiera defendiendo a su pequeña cría, se abalanza contra la mujer tomándola desde la espalda del cabello sin detenerse un solo instante, era sor