La cálida hospitalidad del señor Blackwood quedaría como un grato recuerdo en la memoria de los Davis. Después de desayunar y agradecerle una vez más por su generosidad, Erik y Kristen se despidieron con Sofía, quien abrazó con fuerza al anciano, ya encariñada con él.
—Cuando quieras regresar a visitar a Robbie, aquí estaremos esperándote —le dijo el señor Blackwood, acariciándole el cabello.
—¡Lo prometo! —respondió Sofía, sonriente.
Erik le estrechó la mano al anciano, con gratitud en los ojo