La velada familiar había sido intensa, cargada de tensiones, miradas inquisitivas y un sinfín de emociones que parecían sobrevolar cada rincón del salón. Pero ahora, en el trayecto de regreso a casa, Erik y Kristen se encontraron en un mundo aparte, uno donde las palabras sobraban, y las miradas cómplices decían todo lo que sus corazones sentían.
—Fuiste la revelación de la noche, princesa —dijo Erik, con una sonrisa que reflejaba su orgullo y admiración—. Vi cómo no te quitaban los ojos de enc