Kristen miraba a través de la ventanilla mientras el auto se deslizaba hacia el registro civil. A su lado, Alison la observaba con una sonrisa pícara, notando el nerviosismo en la expresión de su amiga.
—¿Qué pasa? —preguntó Alison—. Tienes una cara de pánico que hasta el chofer podría notarlo.
Kristen suspiró, incapaz de ocultar sus preocupaciones.
—Es que… siento que esto es una locura, Alison. Casarme así, tan rápido, en un matrimonio sin amor —murmuró, frunciendo el ceño—. Y luego está todo