Kristen y Erik se encontraban en el silencio de la habitación, con las luces tenues creando una atmósfera casi mágica. Él la había abrazado, sus labios se habían encontrado, y la tensión entre ambos parecía desbordarse en cada roce, en cada suspiro compartido.
Pero, justo cuando todo parecía que iba a avanzar, Kristen se apartó de él, con la respiración agitada y los ojos llenos de confusión.
—Erik… esto no está bien —murmuró, con un temblor en su voz.
Él frunció el ceño, aún sintiendo el ardor