La semana había pasado rápidamente en la mansión Davis. Kristen se había integrado a la rutina diaria de Sofía con naturalidad. Desde los desayunos hasta los momentos de juego en el jardín, la niña no se despegaba de ella, y Erik comenzaba a notar la felicidad que Sofía irradiaba cuando estaba cerca de Kristen. Cada risa, cada gesto, parecían ir llenando un vacío en la vida de su hija. Y aunque Erik no podía negar que la relación entre Kristen y Sofía lo impresionaba, con ella mantenía su trato