Kristen subió al coche con el corazón todavía acelerado por la música y las luces de la discoteca. Se acomodó en el asiento del copiloto mientras Erik arrancaba con un silencio tenso entre ambos. Había esperado una noche de diversión, algo que la ayudara a olvidarse de las preocupaciones diarias, pero ahora se encontraba atrapada en un ambiente incómodo que cortaba el aire.
El motor rugía mientras Erik se alejaba de la discoteca, y finalmente, rompió el silencio con una voz cargada de reproche.