Emilia esperó con paciencia a que Daniel se fuera al trabajo, luego de lo que había pasado el día de ayer las cosas habían estado en tensión entre ellos.
La azabache había tratado de pasar desapercibida el más tiempo posible, tratando de llenarse de tareas del hogar para no tener que cruzarse con su esposo con las manos vacías y que intentara seguir discutiendo.
Ahora que había roto su teléfono, tenía que acostumbrarse a estar sin uno por un tiempo, en parte era mejor así, de esa forma no volve