-Quizás si fueras un poco más como él, podría realmente preocuparme por tí- sentenció subiendo las escaleras.
“¿Cómo se atreve?”
“¿De dónde saca el coraje para hablarme así y compararme con ese idiota?” pensó furioso a sus adentros, viendo todo rojo, sintiendo que la ira salía por sus poros.
Caminó con paso pesado, casi haciendo agujeros en el suelo por la fuerza de sus pisadas, dirigiéndose escaleras arriba para confrontar a su esposa, obligarla a que se retractara.
Justo cuando sonó su celula