-¡¿Pero qué mierda?!- gritó Emilia desconcertada, sin percatarse que había dicho una mala palabra frente a su niño. Pero es que estaba en shock, no podía creer lo que estaba viendo frente a sus ojos- ¿Jennifer?- dijo con la quijada hasta el suelo.
La mujer joven, quien había sido niñera de su hijo, en quien no había confiado, porque su intuición se lo había gritado, pero ella no había sido capaz de escucharla y de ver la verdad, caminaba contoneándose como toda una diva hacia el coche de Daniel