Adrian salió de la oficina de Daniel hecho una fiera y con ganas de romper todo a su paso.
Sentía la mirada curiosa de todos los empleados mientras caminaba por el hall.
-¡¿Qué me ven?!- gritó furioso, sintiéndose el payaso de un circo.
La gente volteó hacia el lado contrario fingiendo hacer sus tareas y que no lo habían estado mirando como unos malditos chismosos.
Adrian salió a la calle, sintiendo que las luces del día y los ruidos lo abrumaron, necesitaba salir de allí cuanto antes.
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