Adrian llegó a su trabajo y al ver a su abogado esperándolo dentro de su oficina supo que quería irse cuanto antes.
-¿Qué sucede?- preguntó con fastidio, sentándose en la silla- Estamos bien, no debería verte por estos lados, a menos que suceda algo. ¿Sucede algo malo?- preguntó preocupado.
El hombre movió nervioso el papel que llevaba en sus manos.
-Señor Sinclair…- comenzó a decir con la voz temblorosa.
-Dame eso- ordenó el joven CEO, quitándole de sus manos el papel.
Comenzó a leerlo, pero n