-No te olvides que yo fui la primera, Adrian.- exclamó la pelirroja, dejando la copa en la mesita y levantándose con gracia del sillón. Luego se contoneó hacia el joven CEO, con una pierna delante de la otra, como toda una modelo de pasarela, haciendo lucir su figura y sus caderas en su vestido ajustado que todavía no se había quitado.
Adrian la vio acercarse hacia él, como un depredador que ya encontró a su presa en la maleza. No podía dejar de mirar sus ojos celestes ahora oscuros y su larga