Emilia volvió en sí cuando escuchó que la puerta del jardín se abría de golpe.
Entrando en pánico y con los dedos temblorosos bloqueó el celular de Daniel y lo dejó donde lo había visto, mientras escuchaba los pasos pesados de su esposo que se dirigían hacia la cocina, rápidamente la azabache se giró contra la pileta y abrió la canilla, fingiendo que no había escuchado a Daniel entrar a su cocina.
Escuchó que la heladera se abría y ahí sí se dio vuelta, encontrándose con el hombre bebiendo del