Adrian vio cómo Emilia le entregaba a Noah a su esposo, para luego entrar a la casa exclamando un “Permiso” como si fuera la primera vez que estaba allí, como si nunca hubiesen sido cercanos ni hubieran experimentado una conexión de amor que Adrian aún no podía descifrar.
La azabache subía cabizbaja los escalones hacia la habitación de Emma para despedirse de ella.
El joven CEO no podía creer que esa sería la última vez que vería a su niñera especial y ni siquiera podía despedirse bien de ell