Emilia se mantuvo sentada en el suelo al lado de la ventana, con la mirada fija hacia afuera, esperando el retorno de Daniel con su niño. No dejó de llorar un segundo, imaginando a Noah nervioso y asustado en la fiesta sin la protección de su madre.
Aunque Daniel fuera su padre, Emilia no confiaba en que el hombre tuviera las habilidades necesarias para cuidar al niño por más de 4 horas sin que ella estuviera al lado. Porque su hijo era un niño especial, y por lo tanto necesitaba más cuidados q