178. Eres una perdedora
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—¡Perra! ¡¿Qué me hiciste?! —Dominic estaba furioso, con las venas brotadas y rojo de ira, escupiendo saliva mientras maldecía, pero Clara no se inmutaba— ¡déjame ir! Exijo que me dejes ir. Cobarde.
—¿Yo? ¿Cobarde? —se ríe entre dientes la loba roja frente a él— eres tú quien puso explosivos por toda la ciudad, tú quién metes espías en la manada. Eres tú el hijo de puta que ataca a traición ¿Y yo soy la cobarde?
Ya no existía miedo, al menos no en ella ni en los que la apoyaban. Pero sí e