140. Es hora
140. Es hora
Clara sentía tanta felicidad de tener a uno de sus hijos en brazos mientras Tyler tomaba al otro. Se giró para contestarle a la abuela Hilda, la abuela que la vida le regaló.
—Sabemos que no le molesta, pero no me siento cómoda dejándolos. Están muy pequeños para yo seguir dejándolos así —habló Clara, frunciendo el ceño preocupada—. Necesitan a mamá.
—En eso tienes razón, muchacha. Además, eres madre primeriza, es totalmente entendible que no quieras dejarlos —asintió Hilda, record