35. Te ves tan hermosa, así atada.
Alexander estaba estresado, hacía varios meses que no sabía nada de "su prima" y aquello no era algo normal, no habían pasado jamás más de una semana sin hablar el uno con el otro. Aquello hacía que necesitara desestresarse como fuera y la forma más fácil en que Alexander conseguía desestresarse era entre las piernas de una hermosa chica, sobre todo si a esta le gustaba ser sometida por él.
— Te ves tan hermosa, así atada — dijo el francés admirando su obra, recorriendo el hermoso cuerpo de la