Después de la fiesta...
Todos los invitados se acercaron a felicitar a la esposa de Hafid, los deseos de mucha felicidad no faltaron y las mujeres deseaban hacer amistad con Sylvia, quien era muy observadora, aunque algo tímida, pero sí muy prudente.
Los niños se movían alrededor de ella como satélites, estaban felices de tenerla en casa y se lo hacían saber a cada momento.
— ¡Mami estás muy linda— dijo Farid.
—¡ Gracias mi niño hermoso, Tú también eres bello! — dijo Silvia.
— La señora que está allá— dijo Amir