Karen apretó los labios en gesto de incertidumbre e incomodidad, suspiró y se preparó para decir:
—Necesito aclarar contigo la situación de mi embarazo, tengo mucha vergüenza contigo Farid,— dijo ella — pero no deseo engaños, tuve dos matrimonios y de los dos hombres quien tuve la desdicha de aceptar como esposos resultaron ser unos traicioneros, por eso no quiero que haya engaños de mi parte.
— No entiendo de qué estás hablando cariño mío — dijo él.
— Déjame terminar con mi relato por favor —