Capítulo 83. Un final perturbador.
El vigilante que se hallaba en la entrada de la cocina, al confirmar que había sido mentira la historia del empleado del almacén de que la señorita Becca Donnelly enviaría aperitivos congelados, se apresuró por volver a su sitio y encontrar al sujeto.
No lo halló, aunque sí descubrió dentro de uno de los congeladores a un mesonero desnudo y golpeado.
—Maldición. ¡Llama al personal de primeros auxilios! —ordenó a uno de los hombres que lo había acompañado, luego se comunicó por radio—. Atención,