Capítulo 76. Necesidad de detenerlo.
Liam y Emma se levantaron temprano en la mañana para preparar el regreso a San Francisco, el avión salía en unas horas. Los niños desayunaban con sus nuevos abuelos y el chofer/guardaespaldas preparaba el auto y ayudaba a guardar los equipajes.
Él terminaba de llenar las botellas de los niños con agua cuando recibió una llamada a su móvil. Enseguida lo tomó notando que se trataba de Julián.
—Hola, ¿todo bien? —preguntó al atender.
—Eso quiero saber yo, ¿ustedes están bien?
Liam apretó el ceño.